sobre este fragmento de vida...



Inicio este blog con el deseo de compartir con amigos e interesados lo que hago.Las imágenes que producen los aparatos fotográficos de registro es lo mío. Fotos y videos, todos con el sentir de aquel que registra desde adentro; como un padre de familia o como una amiga, mis imágenes buscan huir de la enorme falacia que llaman objetividad. Así, bajo el nombre de la cámara casera, planteo historias personales e íntimas, con el más sincero deseo comprender un poco mi mundo, que no es el de alguien muy especial. Sinceramente yo soy como usted, por más famoso que sea. Las preguntas y retos que nos plantea la vida, muy probablemente sean las mismas, y ante conflictos humanos de la envergadura de los que aparecen como bombas descontextualizadas en los noticieros, mis opiniones, mis imágenes, no dejarán de ser las mías, las de un sujeto normal que sigue sin solucionar el mundo, pero que con su oficio de realizador audivisual pone el dedo en las heridas compartidas de la humanidad.

jueves, 31 de enero de 2013

CASA

Poco a poco el lugar se torna casa...
en medio de su extrañeza, lo voy haciendo mío.









Y un acompañante. Animal nocturno, niño huérfano!! 
Cada vez el lugar se hace más casa.

martes, 15 de enero de 2013

La cosa era en serio... viviendo sola.

Estas son imágenes del día siguiente a mi trasteo. Dejé de vivir en casa de mi abuela. y ahora pago un espacio donde vivo sola. Completamente sola. Bueno, con un montón de ruido de carros, borrachos y sus canciones de moda, con los pájaros que vuelan por mi ventana, las luces, y la posibilidad de vecinos mirones de mis ventanas, que me hacen sentir como en un observatorio, o un faro en la costa, o tal vez yo esté en una vitrina...
En fin, disfruto, sí. Sufro con acostumbrarme al ruido, sí. El dinero se va rápido, sí. Extraño a mi abuela y mi tía, sí. Contenta de estar sola, también.







domingo, 6 de enero de 2013

Imágenes sobre el fin del mundo - 2012

Viajé a Bucaramanga para estar con mi madre y sentirme como en casa. Aunque pensaba viajar a Popayán y grabar ahí, el fin del mundo, extraños malestares corporales, y mi mamá algo triste porque yo no quería ir, me hicieron tomar a último minuto la decisión y viajar con mi tío Jaime a celebrar junto con mi madre, Giovanni y Juan Camilo, la navidad y el fin del año.

 Llegamos el 24 de diciembre. Mi mamá aún preparaba detalles de la cena.

Un delicioso pernil de cerdo, pollo relleno, ensalada y puré de papa.

Empezamos a hablar de mi decisión de independizarme. De dejar de vivir en casa de mi abuela y pagar la renta de un apartaestudio. Sin saberlo las fiestas decembrinas se tornarían en un momento de reflexión que tenía mi cabeza como un globo.

Juanca y sus amigos. Adolecentes, conbinados. Rojo, blanco, azul y negro, son al parecer los colores de la temporada. Y Tommy Hilfiger la marca de moda.


                                      
Mis regalos esta navidad fueron objetos para la independencia. Objetos del hogar. Cada vez veo que hay menos marcha atrás.

 En Bucaramanga uno de los planes que más hay por hacer, y que es tal vez el que le gusta más a mi mamá, es ir a los centros comerciales. Este era uno nuevo, y en el último piso tenía esta vista de la ciudad.


Pienso en la gran diferencia entre Bucaramanga y Popayán. 
En lo pequeña y lejana del desarrollo que las ciudades industriales como Bucaramanga y Cali procuran tener.


Finalmente logré convencer, especialmente a mi mamá, de que hiciéramos un paseo, algo más orgánico, y fuéramos al río a refrescarnos de la incesante ola de calor.

Así es como fuimos a la Caída del Tigre. Un balneario en el camino al Cañón del Chicamocha.









 Yo seguiría con la cabeza enorme, pensado en mi futuro económico, laboral y en no perder el sentido de mis imágenes, de mi vida, por esos otros mundos.

El 31 de diciembre





Esposa, esposo y sus dos hijos. Trabajaron y se acompañaron durante el final del 2012.

   

- vecinos - 

Ese día recibí borracha el amanecer. Fue la primera vez que en ese estado me sentí alegre de verlo. 

   


 



Tal vez fueron los tragos...no lo sé. Pero esa noche me sentí mejor cuando sin miedo pensé: debo vivir y  ya; debo arriesgar y perder, o ganar...nada se. No hay nada seguro, y tal vez nunca lo haya.