Viajé a Bucaramanga para estar con mi madre y sentirme como en casa. Aunque pensaba viajar a Popayán y grabar ahí, el fin del mundo, extraños malestares corporales, y mi mamá algo triste porque yo no quería ir, me hicieron tomar a último minuto la decisión y viajar con mi tío Jaime a celebrar junto con mi madre, Giovanni y Juan Camilo, la navidad y el fin del año.
Llegamos el 24 de diciembre. Mi mamá aún preparaba detalles de la cena.
Un delicioso pernil de cerdo, pollo relleno, ensalada y puré de papa.
Empezamos a hablar de mi decisión de independizarme. De dejar de vivir en casa de mi abuela y pagar la renta de un apartaestudio. Sin saberlo las fiestas decembrinas se tornarían en un momento de reflexión que tenía mi cabeza como un globo.
Juanca y sus amigos. Adolecentes, conbinados. Rojo, blanco, azul y negro, son al parecer los colores de la temporada. Y Tommy Hilfiger la marca de moda.
Mis regalos esta navidad fueron objetos para la independencia. Objetos del hogar. Cada vez veo que hay menos marcha atrás.
En Bucaramanga uno de los planes que más hay por hacer, y que es tal vez el que le gusta más a mi mamá, es ir a los centros comerciales. Este era uno nuevo, y en el último piso tenía esta vista de la ciudad.
Pienso en la gran diferencia entre Bucaramanga y Popayán.
En lo pequeña y lejana del desarrollo que las ciudades industriales como Bucaramanga y Cali procuran tener.
Finalmente logré convencer, especialmente a mi mamá, de que hiciéramos un paseo, algo más orgánico, y fuéramos al río a refrescarnos de la incesante ola de calor.
Así es como fuimos a la Caída del Tigre. Un balneario en el camino al Cañón del Chicamocha.
Yo seguiría con la cabeza enorme, pensado en mi futuro económico, laboral y en no perder el sentido de mis imágenes, de mi vida, por esos otros mundos.
El 31 de diciembre
Esposa, esposo y sus dos hijos. Trabajaron y se acompañaron durante el final del 2012.
- vecinos -
Ese día recibí borracha el amanecer. Fue la primera vez que en ese estado me sentí alegre de verlo.
Tal vez fueron los tragos...no lo sé. Pero esa noche me sentí mejor cuando sin miedo pensé: debo vivir y ya; debo arriesgar y perder, o ganar...nada se. No hay nada seguro, y tal vez nunca lo haya.